La Torá (El Pentateuco) con Rashi[1]
Shemot (Exodo 1:1-6:1)
Primera porción
Capítulo 1
1. Éstos son los nombres de los hijos de Israel que vinieron a Egipto
con Iaakov, cada uno con su familia:
Aquí los nombres de los hijos de Israel los enumera de nuevo ya después
de que habían muerto, con el propósito de dar a conocer el aprecio que Di-s lo
tenía, pues habían sido comparados a las estrellas a las que Di-s saca y mete
por número y por sus nombres, como se declara: “Aquel que saca por numero a Sus
legiones, a todos llama por nombre” (Yeshayahu 40:26). La Torá las contó
a las tribus cuando entraron en Mitzráim (Génesis 46:8-27) y ahora,
cuando pasará a relatar su salida de allí, reseña sus nombres.
2. Reuvén, Shimón, Leví, Iehudá,
3. Isajar, Zevulún, Biniamín,
4. Dan, Naftalí, Gad y Asher.
5. El número [original] de los descendientes directos de Iaakov,
incluyendo a Iosef que estaba en Egipto, fue setenta.
Pero ¿acaso no habían
sido ya incluidos él y sus hijos dentro de las setenta personas mencionadas en
este versículo? En Génesis 46:20-27, claramente se demuestra que Yosef y
sus dos hijos estaba incluido dentro de las setenta personas descendientes de
Yaacob que fueron a Mitzráim. En realidad, al enfatizar que “Yosef estaba en
Mitzráim” la Torá quiere informarnos sobre la rectitud de Yosef, como diciendo:
el Yosef que pastoreaba el rebaño de sus padre es el mismo Yosef que estaba en
Mitzráim y se Había convertido en virrey, y a pesar de ello se mantuvo en su
rectitud.
6. Iosef, sus hermanos y [todos los demás de] esa generación murieron.
7. Los israelitas fueron fértiles y prolíficos, y su población se
multiplicó. Llegaron a ser tan numerosos que la tierra se llenó de ellos.
Ya que las mujeres
judías parían seis niños de un sólo embarazo. Véase Shemot Raba 1:8.
8. Un nuevo rey, que no sabía de Iosef, tomó el poder en Egipto.
Sobre el significado de
este enunciado hubo una diferencia de opinión entre Rab y Shemuel. Uno de ellos
dijo que literalmente era un nuevo rey, mientras que el otro afirmó que la Torá
le define como “nuevo” porque promulgó decretos nuevos.
Él Torá quiere decir
que el rey hizo como no conociera a Yosef. Rashí aquí sigue la segunda interpretación.
9. Le anunció a su pueblo: “Los israelitas están volviéndose demasiado
numerosos y fuertes para nosotros.
10. Vengan, debemos lidiar sabiamente con ellos. De lo contrario, es
posible que se multipliquen tanto que si hay una guerra se unan a nuestros
enemigos y peleen contra nosotros, expulsándonos de la tierra”.
Siempre que aparece en
la Torá la expresión havah, vengan, implica la preparación e invitación
para realizar algo, como diciendo: “Prepárense para esto.” Nuestros Maestros
interpretaron este enunciado en el sentido de: Seamos astutos contra el Salvador
de Israel, sentenciando a los israelitas por medio de agua, puesto que Di-s ya
juró que nunca más traería un diluvio a todo el mundo, pero si se reservaba el
derecho de traer un diluvio sobre un pueblo en particular para castigarlo
medida por medida por sus pecados. Todo castigo de Di-s contra el hombre es
siempre medida por medida (Sota 11a).
Nuestros Maestros
interpretaron este frase del Faraón, ”expulsándonos de la tierra”, comparándolo
a un hombre que se maldice a si mismo pero que adjudica su maldición a otros.
Es como si en la Torá hubiera escrito que el Faraón dijo: “Y subamos de esta
tierra” y ellos la hereden.
11. [Los egipcios] designaron reclutas sobre [los israelitas] para
agobiar sus espíritus con trabajos forzados. [Los israelitas] debían edificar
las ciudades de Pitom y Raamsés como centros de aprovisionamiento para el
faraón.
Pues estas ciudades no habían sido aptas para esa finalidad desde el
principio, y por ello ahora querían reforzarlas para que sirvieran de depósito.
En Génesis 47:11 vemos que las ciudad de Raamsés ya existía.
12. Pero cuanto más [los egipcios] los oprimían tanto más [los
israelitas] proliferaban y se extendían. [Los egipcios] llegaron a temerles a
los israelitas.
Conforme los mitzrim empeñaban
su corazón en afligir al pueblo de Israel, así también el corazón del Santo, bendito
es, más se empeñaba en hacer que se incrementara y se fortaleciera. Rashí enfatiza aquí que la causa de su incremento no
era la aflicción que sufrían, sino la intervención divina.
13. Los egipcios empezaron a hacer que los israelitas efectuaran
trabajos designados a quebrar sus cuerpos.
14. Hicieron las vidas de [los israelitas] miserables con trabajos
forzados que incluían argamasa y ladrillos, así como también toda clase de
labores en el campo. Todas las labores que les hacían hacer estaban destinadas
a quebrarlos.
15. El rey de Egipto les habló a las [principales] parteras hebreas,
cuyos nombres eran Shifrá y Puá.
Shifrá en realidad Yojebed, la esposa de Amram, padre de Moshé y Aharón, pero aquí es llamada
Shifrá en alusión al hecho de que embellecía con sus cuidados a los recién nacidos.
Puá en realidad es Miriam, la hermana de Moshé Y Aharón, pero aquí es llamada Puá
en alusión al hecho de que voceaba, hablaba y susurraba a los recién nacidos.
16. Dijo: “Cuando asistan a las hebreas en el parto, deben mirar
detenidamente el asiento de partos. Si [el bebé] es un niño, mátenlo; pero si
es una niña, déjenla vivir”.
Él Faraón sólo era escrupuloso
en matar a los niños varones, ya que sus astrólogos le habían dicho que eventualmente
nacería un niño varón que salvaría a los judíos. Véase Shemot Raba 1:18.
17. Las parteras temieron a Dios y no hicieron como el rey de Egipto
les había ordenado. Les permitieron vivir a los bebés varones.
Continuamos este estudio…
[1] Las notas de Rashi están adaptada de Traducción y Comentario de Aryeh
Coffman, La Torá con Rashi: Shemot/Exodo (Buenos Aires, Argentina: Editorial
Jerusalem de México, 2004).